martes, 16 de febrero de 2016
domingo, 14 de febrero de 2016
MOMENTOS INOLVIDABLES,
MOMENTOS INOLVIDABLES,
En la vida hay momentos inolvidables. Hace unos días converse´con una bella dama. Fue tan grata su prescencia que sentí que el ambiente de la reunión en donde estabamos se detuvo. Para mí no hubo más que su conversación. . Ella me contó algunas anecdotas interesantes. Sentí que platicamos 5 minutos, pero en realidad creo que fue más de una hora, a mi pesar me despedí de ella, deseándo saludarla nuevamente...
viernes, 12 de febrero de 2016
LOS CUCHUMATANES 2015 fotos
jueves, 4 de febrero de 2016
UNA AVENTURA DE AMOR
Aventura
José Santugini
Una aventura de amor, sí; una aventura de amor nacida en la sección de anuncios por palabras de un diario cualquiera.
Decía así el anuncio:
“Señorita distinguida cambiaría correspondencia con caballero, a ser posible culto y moreno.Laura. Calle de la Nación Continental”.
Decía el anuncio así y estuvo diciendo por espacio de una semana, con insistencia angustiosa.
Al octavo día escribí:
“Señorita Laura: No soy culto pero en cambio soy moreno. ¿Puedo servirla en algo? Me interesa conocer esas cartas que usted ofrece, como si fueran un específico. A mí, que me cuesta gran trabajo escribir a la familia, me intriga el saber qué puede decirse por carta a una persona totalmente desconocida. De V. s.s. etcétera”.
Y al día siguiente, en un papel azul y perfumado, llegó a mí la respuesta:
“¡Tonto! A una persona desconocida se le dice: Quiero conocer a usted. Nada más. Y se la cita en el café "La Alianza" por ejemplo, para las cuatro de la tarde de mañana.
“¿Verdad que es muy fácil? Pero no: a mí no me engaña usted: estoy segura de que es un picarón redomado que se las echa de ingenuo… He adivinado también, que es usted, además de moreno, alto, guapo y muy simpático.
“Bueno, hasta mañana. Espéreme en la tercera mesa del primer turno de la izquierda conforme
se entra. Laura”.
A las cuatro y cinco minutos una viejecita vestida de negro, cubierta la cabeza con una manteleta y apoyada en un bastoncito, se aproximó a mi mesa.
-Buenas tardes –me dijo.
Me alcé yo del asiento e hice una reverencia.
-Señora, acaso es que Laura no…
-Laura yo soy.
-¡Ah!
Sonreía plácidamente la viejecita, que era como una ilustración de un cuento de Navidad.
Detrás de los gruesos cristales de las gafas brillaban alegres e ingenuos unos ojillos, presos en una red de arrugas.
Tomó asiento junto a mí, luego de dejar el bastón en una silla cercana.
José Santugini
Una aventura de amor, sí; una aventura de amor nacida en la sección de anuncios por palabras de un diario cualquiera.
Decía así el anuncio:
“Señorita distinguida cambiaría correspondencia con caballero, a ser posible culto y moreno.Laura. Calle de la Nación Continental”.
Decía el anuncio así y estuvo diciendo por espacio de una semana, con insistencia angustiosa.
Al octavo día escribí:
“Señorita Laura: No soy culto pero en cambio soy moreno. ¿Puedo servirla en algo? Me interesa conocer esas cartas que usted ofrece, como si fueran un específico. A mí, que me cuesta gran trabajo escribir a la familia, me intriga el saber qué puede decirse por carta a una persona totalmente desconocida. De V. s.s. etcétera”.
Y al día siguiente, en un papel azul y perfumado, llegó a mí la respuesta:
“¡Tonto! A una persona desconocida se le dice: Quiero conocer a usted. Nada más. Y se la cita en el café "La Alianza" por ejemplo, para las cuatro de la tarde de mañana.
“¿Verdad que es muy fácil? Pero no: a mí no me engaña usted: estoy segura de que es un picarón redomado que se las echa de ingenuo… He adivinado también, que es usted, además de moreno, alto, guapo y muy simpático.
“Bueno, hasta mañana. Espéreme en la tercera mesa del primer turno de la izquierda conforme
se entra. Laura”.
A las cuatro y cinco minutos una viejecita vestida de negro, cubierta la cabeza con una manteleta y apoyada en un bastoncito, se aproximó a mi mesa.
-Buenas tardes –me dijo.
Me alcé yo del asiento e hice una reverencia.
-Señora, acaso es que Laura no…
-Laura yo soy.
-¡Ah!
Sonreía plácidamente la viejecita, que era como una ilustración de un cuento de Navidad.
Detrás de los gruesos cristales de las gafas brillaban alegres e ingenuos unos ojillos, presos en una red de arrugas.
Tomó asiento junto a mí, luego de dejar el bastón en una silla cercana.
-De modo que usted es Pepe.
-Sí, señora: aunque no lo parezca –dije estúpidamente.
-¡Vamos! –exclamó ella a guisa de comentario-. Pues yo soy Laura.
-Tanto gusto, señora.
-Señorita.
-¡Oh perdón!
-No se preocupe.
Y añadió después:
-Bueno; ¡pues ya nos conocemos!
-Sí, claro –asentí yo-; ya nos conocemos.
-Y ha sido una verdadera casualidad.
-¿El qué?
-El que leyese usted el anuncio.
Vengo poniéndolo desde hace cincuenta y cinco años, o sea que el primero se insertó cuando yo apenas tenía veinte. ¡Cosas de chica! Y desde entonces la única carta que he recibido ha sido la suya.
Un golpe de tos le impidió continuar. Yo eché agua en un vaso y se lo ofrecí.
-No gracias, ya ha pasado. Me ocurre muy frecuentemente.
-Debe usted cuidarse –aconsejé por decir algo.
Y ella contestó:
-¿Pero es que cree usted que no me cuido? ¡Pues si no hago otra cosa! Me paso todo el santo día tomando medicinas que no me sirven para nada. Y es que va uno siendo vieja. Aunque yo no represento los años que tengo. ¡Ejem! ¡Ejem!...
Extrajo de su bolso de mano una cajita: de ésta, dos comprimidos que disolvió en agua, y fue bebiendo sorbo a sorbo con aire satisfecho, no sin antes preguntarme si yo deseaba beber también.
Desde una mesa lejana un caballero nos observaba complacido, pintada en el rostro la grata impresión que le producía nuestra presencia.
-¡Ajajá! Ya estoy perfectamente. Este medicamento regula el corazón y las funciones digestivas. Me va bien con él. ¡Ah, si encontrase algo parecido para el asma!
-¿Tiene usted asma?
-Casi tanto como diabetes.
-¡Todo sea por Dios!
-¡Bah! No hay que inquietarse demasiado por estas cosas. Si yo fuera aprensiva me habría muerto ya hace mucho tiempo. Hará tres años que tuve un ataque de reuma… ¡Pues, y cólicosnefríticos!
-¿Qué va a tomar la señora?
La viejecita reflexionó un instante.
-Tráigame una copa de coñac –pidió luego.
-¿No le hará a usted daño? –aventuré yo.
-¡Un día es un día! Lo tengo prohibido. Claro está, pero no importa.
-Sí, señora: aunque no lo parezca –dije estúpidamente.
-¡Vamos! –exclamó ella a guisa de comentario-. Pues yo soy Laura.
-Tanto gusto, señora.
-Señorita.
-¡Oh perdón!
-No se preocupe.
Y añadió después:
-Bueno; ¡pues ya nos conocemos!
-Sí, claro –asentí yo-; ya nos conocemos.
-Y ha sido una verdadera casualidad.
-¿El qué?
-El que leyese usted el anuncio.
Vengo poniéndolo desde hace cincuenta y cinco años, o sea que el primero se insertó cuando yo apenas tenía veinte. ¡Cosas de chica! Y desde entonces la única carta que he recibido ha sido la suya.
Un golpe de tos le impidió continuar. Yo eché agua en un vaso y se lo ofrecí.
-No gracias, ya ha pasado. Me ocurre muy frecuentemente.
-Debe usted cuidarse –aconsejé por decir algo.
Y ella contestó:
-¿Pero es que cree usted que no me cuido? ¡Pues si no hago otra cosa! Me paso todo el santo día tomando medicinas que no me sirven para nada. Y es que va uno siendo vieja. Aunque yo no represento los años que tengo. ¡Ejem! ¡Ejem!...
Extrajo de su bolso de mano una cajita: de ésta, dos comprimidos que disolvió en agua, y fue bebiendo sorbo a sorbo con aire satisfecho, no sin antes preguntarme si yo deseaba beber también.
Desde una mesa lejana un caballero nos observaba complacido, pintada en el rostro la grata impresión que le producía nuestra presencia.
-¡Ajajá! Ya estoy perfectamente. Este medicamento regula el corazón y las funciones digestivas. Me va bien con él. ¡Ah, si encontrase algo parecido para el asma!
-¿Tiene usted asma?
-Casi tanto como diabetes.
-¡Todo sea por Dios!
-¡Bah! No hay que inquietarse demasiado por estas cosas. Si yo fuera aprensiva me habría muerto ya hace mucho tiempo. Hará tres años que tuve un ataque de reuma… ¡Pues, y cólicosnefríticos!
-¿Qué va a tomar la señora?
La viejecita reflexionó un instante.
-Tráigame una copa de coñac –pidió luego.
-¿No le hará a usted daño? –aventuré yo.
-¡Un día es un día! Lo tengo prohibido. Claro está, pero no importa.
Sonreía, sonreía siempre, con una sonrisita contagiosa. Desnudó sus manos delgadas y pálidas, que traía cubiertas con unos guantes negros. Y me miró.
-Es simpático este local, ¿no cree?
-Sí, mucho.
-Yo había soñado siempre con una cita de amor en él. Tiene un dulce recogimiento, una suave tranquilidad propicia a las confesiones amorosas.
Volvió el camarero; colocó sobre el mármol una copita y escanció en ella el coñac.
La viejecita extendió la mano derecha, tomó la copa, la alzó y luego de una mirada dijo:
-Por usted, Pepe: por haberlo conocido. – Y bebió.
Fue todo tan rápido que apenas si pude darme cuenta de lo ocurrido. Recuerdo que inmediatamente se incorporó, los ojos desmesurados y las manos atenazadas al pecho, y que dio un grito agudísimo para caer en seguida al suelo.
Acudieron las personas que había en el café; la sentaron en una silla, intentaron reanimarla…
Inútil todo… ¡Había muerto!
El caballero que antes nos sonreía desde una mesa lejana, se aproximó a mí para decirme con acento dolorido:
-¡Pobre señora! ¿Era su abuelita?
Pero yo tuve un noble gesto:
-No señor, dije: era mi novia y nos queríamos mucho.
-Es simpático este local, ¿no cree?
-Sí, mucho.
-Yo había soñado siempre con una cita de amor en él. Tiene un dulce recogimiento, una suave tranquilidad propicia a las confesiones amorosas.
Volvió el camarero; colocó sobre el mármol una copita y escanció en ella el coñac.
La viejecita extendió la mano derecha, tomó la copa, la alzó y luego de una mirada dijo:
-Por usted, Pepe: por haberlo conocido. – Y bebió.
Fue todo tan rápido que apenas si pude darme cuenta de lo ocurrido. Recuerdo que inmediatamente se incorporó, los ojos desmesurados y las manos atenazadas al pecho, y que dio un grito agudísimo para caer en seguida al suelo.
Acudieron las personas que había en el café; la sentaron en una silla, intentaron reanimarla…
Inútil todo… ¡Había muerto!
El caballero que antes nos sonreía desde una mesa lejana, se aproximó a mí para decirme con acento dolorido:
-¡Pobre señora! ¿Era su abuelita?
Pero yo tuve un noble gesto:
-No señor, dije: era mi novia y nos queríamos mucho.
martes, 2 de febrero de 2016
SUEÑO
SUEÑO
Hoy en la madrugada soñe algo muy bonito. Veía en mi sueño un pozo. El agua llegaba hasta el borde del Brocal, Era una agua abundante , fresca y de color muy trnasparent. En suma se veía que era agua muy sana.
domingo, 31 de enero de 2016
LADINOS JUNIO-AGOSTO 1806 HUEHUETENANGO
GERBASIA
JPHA DE SAN ANTONIO GARCIA HERRERA
19
JUNIO 1,806
PAULINO
GARCIA TOMASA HERRERA
LADINOS
ROSALIA
GUTIERREZ casada con CRISANTO DE LOS RIOS
MARIA
JPHA GUTIERREZ ALFARO
2
JULIO 1,806
P.
GUTIERREZ FAUASTINA GUTIERREZ
YNES
MARTIN JPH MARIA CASTILLO
PIOQUINTO
JPH RIBAS SOSA
11
JULIO 1,806
MANUEL
RIBAS LEONARDA SOSA
LADINOS
DEESTE P
JUANA
ORDOÑES
BUENAVENTURA
JPHA CARDONA RIBAS
17
JULIO 1,807
GREGORIO
CARDONA BASDILIA RIBAS
LAD
DE ESTE P
DOÑAANA
JOSEFA ORELLANA
MARIA
JPHA DEL CARMEN LOPEZ ALVARADO
17
JULIO 1,807
PANTALEON
LOPEZ FRANCISCA ALVARADO
MARIA
JOSEFA MOLINA Viuda de JACINTO DE HERRERA
A21
ALEXO
ARGUETA HERRERA español inscrito como ladino.
HIJO
DE NAZARIO ARGUETA, español A17 Y DE YGNACIA HERRERA española
H59
HUEHUETENANGO 17 JULIO 1806
Padrino:
Germán Villatoro, español
ROQUE
JACINTO DE SAN JPH CASTILLO ESCOBEDO
18
AGOSTO 1,806
THOMAS
CASTILLO LUCIANA ESCOBEDO
LADINO
SDE EST
JERARDA
MAURICIO
PHELIPE RAMON DE SAN JPH LOPEZ
24
AGOSTO 1,806
CAYETANA LOPEZ
VITALAIA
PALACIOS
BARTOLOME
JPH DE JESUS MARTIN RODAS
24
agosto 1,806
PHELIPE
MARTIN SEBASTIANA RODAS
LADINOS
ONESIA
MARTIN casada con JPH MARIA CASTILLO
LADINOS ABRIL-MAYO 1806 HUEHUETENANGO
FRANCISCO
DE PAULA DE JPH SANTIAGO PEREZ
4
ABRIL 1,806
JPH
MARIA SANTIAGO YGNACIA perez momst o jerez
LADINOS
DE EST P
ROSA
LOPEZ
LEANDRA
REYMUNDO
VILLATORO
27
ABRIL 1,806
JUAN
REYMUNDO JUANA VILLATORO
A
MONZON DIONISIO RIBAS
“En
esta Santa Yglesia Parroquial de N. S. de la Concep. De Güeg. en--Ab. de mil ochocientos seis …una niña nació el
día veinte y siete de Feb. En la
hacienda de Santo Dom. Y nombre—Leandra Jpha,
hija leg. DE Juan Reymundo y Juana Villatoro
A.
Monzon dionisio Ribas..”
MARIA
SOCORO Y MORALES PAG 32
MARCOS
JPH CASTILLO
MELLIZO
25
ABRIL 1,806
TORIBIA
CASTILLO
LADINA
DE EST
MANUEL
RESINOS
MARQUINA
JPHA CASTILLO melliza
25
ABRIL 1,806
TORIBIA
CASTILLO
LEOCADIA
MARIA RIBAS
PRUDENCIA
LOPEZ GUTIERREZ
28
abril 1,806
MANUEL
LOPEZ CATHARINA GUTIERREZ
BLAS
GUTIERREZ español
CATARINO
JPH PALACIOS LOPEZ
30
ABRIL 1,806
JULIAN PALACIOS
GREGORIA LOPEZ
LADINOS
DE ES
MARIA
PALACIOS TOMAS RODRIGUEZ
PEDRO
MART. DE SAN JPH REYMUNDO CHAVEZ
“…en seis de Mayo de ..nació el día veinte y
nueve del pasado”
29
DE ABRIL 1,806
BENTURA
REYMUNDO BENTURA CHAVEZ
JPH
MENDOZA
VENANCIO
FRANCISCO DE SAN JPH HERRERA PALACIOS
18
MAYO 1,806
CESARIO
HERRERA MARIA CARMEN PALACIOS
doña
MARIA GALINDO
LADINOS DICIEMBRE-MARZO 1806 HUEHUETENANGO-
“En Primero de Enero
del año del Señor de mil ochocientos
Seis…”
MANUELA
JOSEFA SIFUENTES
25 DICIEMBRE
1,806
BASILIA
SIFUENTES
LADINA
MARIA
CARLOS SAMAYOA
NICANORA
JPHA CHAVEZ ZEREZEDA
10
ENERO 1,806
MARTINIANO
CHAVEZ SIMONA ZEREZEDA
MARIA
JPHA DE AGUAYO
JULIANA
JOSEFA PEREZ CIFUENTES
12
ENERO 1,806
PEDRO
PEREZ
JUANA
CIFUENTES
MARIA
CARLOS TOMAS
·En
nueve de Febrero de 1,806…”
JACINTO
JPH DE SAN ANTONIO TRINIDAD MALDONADO
20
ENERO 1,806
FERMIN
TRINIDAD MANUELA MALDONADO
“LADINOS”
DOÑA
MARIA GALINDO
RUMUALDO
JPH MONZON REYMUNDO
7
FEBRERO 1,806
PABLO
MONZON JPHA REYMUNDO
LADINOS
DE ESTE PUEBLO
SIMONA
VILLATORO CON ANTONIO RIBERA
PEDRO
JPH ORDOÑEZ
“…nació
el día veinte y…” FEBRERO 1,806
JUANA
ORDOÑEZ LADINA DE ESTE P
YGNACIA
ESPINOSA PABLO VILLATORO
MATHIAS
JPH ---¿CARDON?
23
FEBRERO 1,806
JUANA ¿CARDON ?
LADINA
DE EST P
MARCELINA
DE AGUAYO
TOMAS
AQUINO DE SAN JPH CARDONA CASTILLO
---“…siete”
FEBRERO 1,806
SILVERIO
CARDONA MANUELA CASTILLO
LAD
DE EST P
MARCELINA
RITA DE AGUAYO
JPH
ANTONIO SOSA GOMEZ
“Ynd.”
JUAN
SOSA “ladino” MARIA GOMEZ “Ynda. de
este pueblo”
CESARIO
DE HERRERA “ casado con” MARQUINA
VELAZQUEZ
GABRIEL
SAMAYOA ALFARO
18
MARZO 1,806
NAZARIO
SAMAYOA EUSEBIA ALFARO
LADINOS
DE ESTE P
PADRINO
BRUNO JPH CASTILLO casado JUANA MANUELA
ALVARADO
VICTORIANA
CASTILLO ALVARADO
25
MARZO 1,806
BASILIO
CASTILLO FELICIANA ALVARADO
´LADINOS
DE ESTE P
MARIA
MOLINA
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